La Pobla de Segur,
un territorio con historia

Orígenes medievales
La localidad de La Pobla de Segur tiene su origen en Les Esplugues de Segur, un antiguo asentamiento situado en lo alto de un acantilado, al pie de la roca Foradada. Documentado entre los años 976 y 978 d. C., fue un importante centro vinculado al pastoreo y la viticultura.
En el siglo XI surgió un nuevo asentamiento en el Pui de Segur, centrado en torno a la iglesia románica de Sant Miquel, que tenía carácter feudal. Durante un tiempo coexistieron ambos asentamientos, aunque finalmente Segur se convirtió en el principal.

Nacimiento de una vila mercado
Con el auge del comercio, las ciudades comerciales ganan protagonismo. En 1268, Pere, vizconde de Vilamur, concede una Carta de Población y Franquicia para promover un nuevo asentamiento en la Ribera de Segur. Así nació lo que hoy conocemos como La Pobla de Segur.
Los primeros censos (1380-1595) ya muestran un notable crecimiento del asentamiento, organizado como un pueblo amurallado alrededor de la plaza del mercado y una nueva iglesia dedicada a Nuestra Señora de la Ribera, patrona de la localidad.

De la agricultura a la indústria
A partir del siglo XVI, a la agricultura se sumó la actividad industrial: telares, batáns, almazaras, molinos harineros, etc. En 1823 se constituyó la Comuna de Particulares, con la construcción de un molino comunal y el fomento de diversas industrias locales. Con el paso de los años, la Comuna sería clave en la vida asociativa y cultural del pueblo.

Siglo XX: Electricidad y transformación
En 1911 comenzaron las grandes obras hidroeléctricas, que convirtieron al Pallars en productor de electricidad para Barcelona. La Pobla se convirtió en un centro industrial y logístico, con una gran afluencia de población. Sin embargo, la construcción de la presa de Sant Antoni supuso el fin del transporte fluvial de madera (los tradicionales raiers).

Comunicaciones
Otra fecha importante en el proceso de industrialización es la llegada, en 1951, del ferrocarril desde Lleida, que convertirá a La Pobla, durante algunas décadas, en el centro logístico de los Pirineos occidentales.